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martes, 31 de agosto de 2010

29. Paso 9: Recapacitar

    No le gustaba verse como una rencorosa. 'Seguramente yo habría hecho lo mismo. Aunque de otra forma. Justa. En su momento. Cara a cara. O al menos por teléfono. Sin egoísmos. Capullo'. Se le llenaba la boca cada vez que decía 'capullo'. Le hacía sentir mejor el llamar a las cosas por su nombre.

    Estaba cansada de hablar de los hombres como el enemigo. Pero no iba a dejar de hacerlo. El hombre era el enemigo. Por lo menos hasta que apareciera aquel que le hiciera cambiar de opinión y se demostrara lo contrario.

    Tampoco le gustaba verse con el autoestima por los suelos. 'Venga, que eso es un bajón de líbido para ellos', se dijo. Volvía a verse como la mujer femenina y sensual que era (y si no lo era, por favor, dejadla seguir viviendo en el engaño, que está casi por superar esta historia).

    Cada mañana, antes de salir a la calle, se "auto-decía" piropos y palabras bonitas para levantar su ánimo. Tanto, que se lo creía de verdad. Se encantaba de nuevo. Y lo mejor, es que no era ella sola la que se lo decía. Comenzaba a verse como la femme fatale que quería ser.





Birds flying high... Sun in the sky... Breeze driftin' on by... River running free... Blossom on a tree... Dragonfly out in the sun. You know what I mean, don't you know? Butterflies all havin' fun. You know what I mean. Sleep in peace when day is done, that's what I mean. And this old world is a new world and a bold world for me... You know how I feel... Stars when you shine... Scent of the pine... Oh, freedom is mine, and I know how I feel. It's a new dawn, it's a new day, it's a new life for me. And I'm feeling good.

28. Paso 8: Steady... Ready... Go!

  "Comprendes que mejor sola que mal acompañada", leyó. Nunca antes un artículo había reflejado su situación tan claramente.

    - Si ésto acabó... Será por algo - le dijo a una de sus inseparables.
    - Sí. Y te voy a decir por qué. - contestó su amiga, justo antes de darle un sorbo a su café con hielo y añadir - Porque es un capullo. Como todos los tíos en los que pones los ojos. Tú te mereces un Richard Gere en "Oficial y Caballero", no un Hugh Grant en "El Diario de Bridget Jones".

    De vuelta a casa, pensó en aquella sentencia de su amiga. ¡Cuánta razón llevaba! Pero sus pensamientos la llevaron más allá: en poco menos de un mes, cumpliría 25 años. Sí, joven. Pero la sombra de los 30 comenzaba a acechar. No pudo evitar compararse con Bridget Jones y no le gustó la imagen. '¿Qué pasa? ¿Te vas a deprimir ahora por eso? El caso - pensó - es ser una Drama Queen. El porqué es lo de menos'.




There was a girl I knew who always wanted to be the one to stand out from the crowd. Always believed that she was gonna live her dreams... For all the doubters, non-believers, the cynicals that once were dreamers, one of these days you'll open up your eyes and you'll realize... Armed with an attitude that she knows how to use, she's gonna get there any way she can. Now she knows what she wants, no one is gonna stop her, nothing's ever gonna hold her down... Life is a work of art, you gotta paint it colorful. Can make it anything you want, don't have to stick to any rules. You don't need a high IQ to succeed in what you do. You just gotta have no doubt just believe in yourself. That girl was a one time teenage drama queen, a hot, tough everyday wannabee. But she'll have changed her destiny, now she's a somebody. That girl was a wild child dreamer but she found herself. 'Cause she believes in nothin' else. And you'll look back and you won't believe that girl was me.

27. Paso 7: She's back

    A lo mejor era por tanto que había llorado, pero ya no le apetecía seguir haciéndolo. Al menos por eso. Volvía a maquillarse con ganas, sin aburrimiento, con esmero. Se miraba al espejo y se gustaba. Y los demás lo notaban.

    En cuanto dejó a un lado la pena y la falta de confianza en sí misma, se vio rodeada de nuevas oportunidades. Y ahora, además, estaba con el modo "femme fatale" on... Pensó que aquel fin de verano podía ser muy interesante. Hacía tiempo que no se sentía tan fuerte y poderosa...




Cuando sientes frío en la mirada, cuando alguien a roto tu sonrisa de cristal... Es hora de empezar a andar, se acabaron las lágrimas... Siente las espinas que se clavan, pinchando bien adentro, donde duele más... De nada vale ya llorar. Se acabaron las lágrimas. Sientes que ya no hay marcha atrás... Escapa, que la vida se acaba, que los sueños se gastan, los minutos se marchan. Salta, que la calma te abraza, los momentos se pasan y se te muere el alma.

26. Paso 6: Penélope

    Poco a poco fue aceptando la situación, aceptando el presente, lo que hay y lo que tiene. Se había dado cuenta de que llevaba un  mes y pico como Penélope, la mujer de Ulises, que en su ausencia bordaba un tapiz, el cual, al ser concluído, marcaría el momento en el que Penélope olvidaría a Ulises y se decidiría por alguno de sus pretendientes. Sin embargo, Penélope, enamorada hasta la médula de su marido, cada noche deshacía lo bordado, para no acabarlo nunca. Tanto deshacer, tanto deshacer, a Ulises le da tiempo a volver. Felicidad. Fin.

    En su caso, llevaba un mes deshaciendo bordados. Estos bordados eran como una especie de mentiras que ella misma iba creando en su mente. Evitar la realidad significaba no tener que enfrentarse a ella y por lo tanto, no llorar. Pero tanto bordar para nada le empezaba a resultar aburrido. 'Mira, o lo terminas o lo deshaces definitivamente y a tomar por culo el tapiz', se dijo. Y como no le gustaba la costura, lo dejó tal cual estaba. Había pensado contarle que aún esperaba terminar esa conversación que ÉL mismo le dijo que acabarían (cual tapiz), aquella en la que él se defendería de todo lo que ella le había dicho y que él consideraba que no era verdad. Pero habían pasado semanas... Y él no se pronunciaba. Así que, mientras no se demuestre lo contrario, él es un capullo y ella un juguete usado. Y si alguien no está de acuerdo, que hable ahora o que calle para siempre.

    Impactaba tanto amor propio en un cuerpo tan pequeño como el suyo. Decidió que si él no tiene el valor de ir con la verdad por delante, ella no tenía por qué arrastrarse. 'Tú te lo pierdes, chaval'. Vale, a lo mejor se puso más chula de la cuenta. Pero es que había decidido salir del victimismo. Por fin.






Tengo que decirte que mi vida es muy triste, que va a ser como imposible que me olvide de que existes. Tengo que decirte que el día en que te fuiste se encendieron las farolas que alumbraban el camino para que pudieras volver.... Tengo que decirte que a la luz de la candela intento arañar la niebla que no deja que te vea... Un minuto me hace falta. Luego me voy para siempre.Sólo quiero decirte adiós.... Y, por si acaso, que sepas, que aquí siempre tienes un sitio. Adiós... Y aunque no te lo creas, sin ti nada será lo mismo. Sólo quiero decirte adiós. Adiós.

lunes, 30 de agosto de 2010

25. Paso 5: Cambios

     Desde que el hombre es hombre, ha sido aficionado a los rituales. Y si los rituales existen desde hace millones de años, por algo será.

    Ella empezó por pequeños detalles, como borrar sus fotos. Le costaría dar el paso de borrar sus sms. Y ni hablemos de hacerlo desaparecer de sus listas de amigos en las -malditas- redes sociales. A lo mejor no había que llegar a tanto. Pero era recomendable. Sin embargo, borrar sus fotos resultó ser un ritual bastante positivo. Le sirvió para darse cuenta de que podía prescindir de ellas, que eran como parte de él y que además ocupaban un lugar innecesario en su disco duro (de todas formas, ¿acaso no sirven las redes sociales para compartir fotos, entre otras cosas? Bastante tenía con verlo por aquellos lares como para encima toparse con él cada vez que abría aquella maldita carpeta de archivos recibidos). Además, seguro que él ya había borrado las fotos que ella, bajo su insistente petición, le había mandado. Y no precisamente hace poco tiempo. Seguro. No vaya a ser que ya-sabéis-quién las viera.

    Los gestos simbólicos y los rituales nos ayudan a pasar etapas. Y eso es lo que a ella le hacía falta Tenía que centrarse en sus exámenes, que estaban a la vuelta de la esquina. Se paró a pensar un momento, y comprobó que era raro el febrero, el junio o el septiembre que no le costaba estudiar por casos similares. '¿Qué pasa? ¿Está el género masculino en mi contra, maquinando algo, una conspiración, complot o algo por el estilo?'. No, bonita, no. Lo que pasa es que tienes muy mal ojo. Fin.

    Sin embargo, era incapaz de deshacerse de una canción que él le había mandado. Según le había dicho, la escuchaba y se acordaba de ella. De los momentos que habían pasado juntos. Que la echaba de menos... Ella, ilusa, lo creyó, ilusionada... Y ahora, tras el desengaño, prefería seguir escuchando aquellas mentiras que él le decía, puestas en boca de Marina Heredia, su cantaora flamenca favorita, pero que al fin y al cabo, eran las mismas palabras qué el le decía y que hacían que ella se derritiera, creyendo todas y cada una de ellas.





Qué ganas tenía de verte. Cuánto tiempo sin saber nada de tí. Cuántos deseos, cuántos recuerdos se acumularon en mi alma, y yo sin ti. Cuánta distancia había entre nosotros dos, estando tan cerquita el uno del otro. Y ahora me pregunto qué nos ha pasado... No me lo creo... ¿Cómo he podido estar sin verte tanto tiempo?... Necesitaba oir tu voz cerca de mí. Necesitaba sentirte cerca, tocar tus manos y volver a ser feliz. He sido una tonta, sabiendo que estabas ahí, pero el orgullo nunca me dejo llamarte... Tú no te imaginas lo que estoy viviendo... Yo no me lo creo...

24. Paso 4: Explosión

    "Cualquier canción de amor o situación con una carga emocional te desborda", seguía diciendo Paloma Corredor en su artículo. Es llegada a este punto cuando una puede empezar a hablar del tema. Así que, cogió el teléfono y se lo contó a sus amigos. Hubo reacciones de todo tipo: "¿Qué dices? ¡Si parecía que se le iba la vida contigo!", "¿Ves? ¡Te lo dije! ¡Había otra de por medio!", "No, si es que, en el fondo, son tooooodos iguales", "¡Qué mala suerte tienes! ¡Qué mal ojo!"... Pero fue una de las reacciones la que más le hizo pensar: la de un amigo suyo que siempre aparecía en el momento preciso, sin ser llamado. Como Batman. "No te fíes de ninguno. Somos todos unos mentirosos. Y el que te lo pinte todo de maravilla desde el principio, ese es el peor de todos".

    Estas conversaciones le habían dado lo que necesitaba: apoyo, pero sin ser juzgada.

    Y fue aquella frase la que le martilleó la cabeza durante algunos días. "Somos todos unos mentirosos". Sí. Lo sois.






Once upon a time... when I caught your eye, we caught onto something. I hold onto the night, you looked me in the eye and told me you loved me. Were you just kidding? 'Cause it seems to me, this thing is breaking down. We almost never speak, I don't feel welcome anymore. Baby what happened? Please, tell me. 'Cause one second it was perfect, now you're halfway out the door... Was I out of line? Did I say something way too honest? Made you run and hide like a scared little boy. I looked into you're eyes. Thought I knew you for a minute, now I'm not so sure. So, here's everything coming down to nothing... Thought I knew for a minute, but I don't anymore... Did you forget everything? Back up! I stare at the phone, he still hasn't called. And then you feel so low you can't feel nothin' at all, and you flashback to when we said forever and always. And it rains in your bedroom, everything is wrong. It rains when you're here and it rains when you're gone. Cause I was there when you said forever and always. You didn't mean it baby, you said forever and always.

23. Paso 3: Wrath

    Es la fase en la que se pasa de la tristeza a la rabia. En su caso, la rabia era producto, quizá, de cierto egoísmo. Nadie puede obligar a nadie a nada, pero pensó que hay muchas maneras de acabar las cosas, y la elegida por él no fue la más elegante. Vale, un cara a cara no era posible. Pero, ¿qué menos que una llamada? Malditas redes sociales... ¡¡cuánto daño habéis hecho!!

    Pero no. Él eligió la vía fácil, evitando verla llorar, evitando todo aquello que ella pudiera exigirle o echarle en cara. Cobarde. Y no era "sólo" ésto. El hecho de haberla tenido engañada durante un mes largo le parecía de lo más cruel que se le puede hacer una persona. Se sentía utilizada y una idiota por no haberse querido dar cuenta. Su vida amorosa parecía poder resumirse en un "¿qué he hecho yo para merecer ésto?", y sólo tenía ganas de... por ejemplo, romper cosas. Era demasiada la rabia contenida para un cuerpo tan pequeño como el suyo.

    Sí, lo culpaba de todo, no lo querría ver ni en pintura y deseaba vengarse. Fantaseaba con mil ideas de venganza... pero llegaba a resultarle agotador... Y sólo se le ocurrió alegrarse cada vez que su equipo de fútbol perdía algún partido...



Me dejaste sin respiración, y dejamos aparcado lo que había para hoy. Te llevaste tus zapatos, me arrancaste el corazón y me lo encontré tirado cerca de un contenedor... Me quisiste y me olvidaste. Me cambiaste por alguien mejor... Me arruinaste la semana, me quedé sin ilusión. Nos perdimos el repeto y nos dijimos adiós... Me dijiste "se ha acabado". Lo mejor para los dos. Y pensé decirte algo antes del portazo. Te dejaste y nos dejamos la ternura en un cajón... Me dejaste con la palabra en los labios. Y la palabra era no...

22. Paso 2: Masoquismo

    "No soportas la situación. Y aún así no dejas de escuchar vuestras canciones". Llegados a este punto, ya sabemos que Lady Drama es además algo masoquista. Por mucho que intentara escuchar otro tipo de música, siempre (a veces de forma inconsciente) acababa escuchando la que le recordaba a él. Y no era poca, precisamente.

    En este paso, aún evitas hablar del tema. Así que la situación te carcome y te niegas a pensar en todo lo que pasó como, valga la redundancia, algo pasado. Fue demasiado bonito (a la par que corto e intenso) como para haber tenido un final tan patético.

    Aún sabiendo que no es sano, sólo se piensa en una cosa: él. Pero era lógico. Habían hablado de tantas cosas, habían descubierto que tenían tantas en común... Habían paseado por tantas calles... Todo esto desembocó en que, durante esta fase, cualquier tema de conversación, se lo recordaba. Cualquier hobby, se lo recordaba. Cualquier canción en común, cualquier película que hubieran visto juntos, se lo recordaba. Pasear por cualquier rincón de Granada le traía recuerdos, de cómo pasearon juntos de la mano, parándose en los semáforos a darse un beso, esperando que nunca se pusiera en verde... Y le encantaba acordarse de cada detalle, del sonido de su voz y su risa, de su olor, de cómo la miraba... Todo... Todo que ahora era nada...





Me estoy derritiendo, me empiezo a quemar. Con las uñas de los dedos arrancadas de los nervios. Sólo queda el recuerdo. Y me siento vacía sin tí... Cumpliendo condena en esta soledad, como una sirena que no tiene mar. Con los trozos de un espejo esparcidos por el suelo, sólo queda el reflejo porque sigo vacía sin tí... Y aunque estoy sola, ya no siento miedo. Si me despierto, me vuelvo a dormir. Muerta de frío, me quemo por dentro. Sigo llorando por tí... Sigo llorándote, sigo esperándote, sigo pensando que no tengo remedio sin tí. Sigo llorándote, sigo esperándote...

21. Paso 1: ¿Para qué?

    "Dejas de arreglarte. Total, ¿para qué? ¿Quién lo va a apreciar?", rezaba aquel artículo de Paloma Corredor.  Pensó que ella se había saltado este paso. Es verdad que tuvo una época en la que maquillarse se le hacía algo aburrido. Pero si hicieran una película sobre ella, bien podría llamarse "No sin mi rimmel".

    El artículo continuaba diciendo que "estás subida en una montaña rusa emocinal y no tienes fuerzas más que para cumplir tus oblilgaciones". Lo de la montaña rusa, sí. Lo de las obligaciones, no. ¿Quién puede estudiar si sólo se piensa en una cosa?

    "Lo mismo lo echas de menos desesperadamente que te desborda la euforia", siguió leyendo, mientras abría los ojos de par en par. Y es que le impactó comprobar cómo una frase había resumido tan bien las primeras semanas de aquel agosto. Una frase escrita por una mujer completamente ajena a su vida. A veces pensaba que algunas personas la observaban por un agujerito y escribían canciones o artículos sobre lo que le pasaba a ella. O quizá era que estas cosas le pasan a todo el mundo. Le alegró no ser la única sufridora en el planeta y sonrió.




¿Para qué? Para nada... ¿Para qué andar descalza sin rumbo? ¿Para qué izar las velas del mundo?... ¿Para qué rebajar la condena? ¿Para qué, si te mata la pena?... ¿Para qué echar perfume a la vida? ¿Para qué, si te escuece la herida?... ¿Para qué continuar viviendo deprisa, buscando la suerte en la mierda que pisas? Te vas a volver a quedar sin volar ¿para qué? Para nada... ¿Para qué fusilar el olvido? ¿Para qué, si te pones a tiro?... ¿Para qué una tregua de abrazos?... Para nada te vale una vida varada. Hoy te toca romper la baraja, porque anclado, ni subes ni bajas. Para ser, para estar, para echar a volar, hoy te toca soltar las amarras. ¿Para qué emborracharte de olvido si te vas a beber lo vivido? ¿Cómo que para qué? Porque puedes, y sé, que si quieres, te sobran la alas. ¿Cómo qué para nada?

20. Paso 0: Se acabó

    Según el artículo de aquella revista, en este paso 0, aunque eres consciente del fin, decides no contarlo a la gente. Y eso es lo que le había pasado a ella, hacía ya casi un mes. La noche de autos, no tuvo más remedio que hablar del tema con su prima, que estaba pasando unos días con ellos y compartían habitación. No quería decir nada, pero su prima debió notárselo en la cara. Contar las cosas tan en caliente y con aquella desagradable sensación en el estómago consiguió hacerla llorar amargamente. Aquella noche, apenas durmió.

    Según el artículo, el problema es que no se aceptan los hechos y una se niega a la posibilidad de pasar página. Efectivamente, en aquella fase, era lo que le pasaba a ella. Pensaba que él se daría cuenta del error y todo volvería a ser como antes. Porque, como dijo Joseph Sanial-Dubay, "no basta con arrepentirse del mal que se ha causado, sino también del bien que se ha dejado de hacer". Luego pensó que hay gente que hace caso omiso a los refranes y proverbios. Se dio media vuelta en la cama y lloró. Hasta que se quedó dormida.



Me paso la vida pensando en lo bueno y lo malo. Mi mente está triste, me siento algo extraña. Mi cuerpo se agota, mi alma lo nota, de ver en el mundo mentiras de otras bocas... palabras tan falsas que por mi mente pasan, hoy pasan. El tiempo se pasa, y los años me cansan... El tiempo está en vilo. Yo sé que me pasa: mentiras, palabras, y todo es una farsa. Tengo un momento de ansias mundanas. Quisiera decir lo que siento en mi alma...Y en mi mundo nuevo te voy a olvidar, las aventuras que he podido vivir... No aguanto más historias así.